ELECCIÓN DE OPCIONES
La satisfacción de las demandas actuales (144 hm3), ya está suponiendo el uso de un volumen de agua subterránea superior a la infiltración. Por otro lado, como ya se ha dicho, no es de prever un incremento del aprovechamiento del agua superficial, por tanto para satisfacer las demandas futuras sólo se tienen dos opciones: disminuir las demandas e incrementar la producción de recursos no naturales, la reutilización y la desalación.
Disminución de las demandas:

mediante campañas de ahorro de agua y de recuperación del uso tradicional en el consumo urbano junto con una tecnificación de las instalaciones y servicios de abastecimiento doméstico y turístico, procurando la creación de unidades de abastecimiento domiciliario que con un control público tenga una gestión privada y donde las pérdidas en las redes sean las menores posibles. Se habrá de tener en cuenta además la aplicación en tarifas de los gastos de conservación y renovación de las redes. En el consumo agrario implementando progresivamente nuevas redes de suministro a la demanda que eviten las pérdidas en las conducciones tradicionales y adoptando criterios y medidas que limiten el crecimiento de la superficie de riego.

Incremento de los recursos no naturales:


reutilización y desalación: Bajo la cota 300 se concentra el 87% de la población de la isla y el 89% de la superficie cultivada. Los 300 metros son asimismo una altura razonable de bombeo por lo que parece entonces necesario recurrir a la desalación de agua de mar para el suministro urbano de los núcleos de población situados bajo esa cota y a la reutilización del agua depurada para el riego en unas condiciones de cantidad, calidad y precio que permitan que mediante el uso de los mecanismos de mercado la sustitución del agua subterránea que se usa en la actualidad. Será preciso , dada la disparidad de fuentes de producción y el manejo de las redes de distribución, que exista un instrumento público que disponga de la agilidad suficiente y que viabilice esta actuación ya que por su carácter directo de intervención para la disminución de la sobreexplotación de las aguas subterráneas la reutilización de las aguas depuradas tiene una consideración de estratégica.

De acuerdo con la Ley de Aguas, el abastecimiento urbano es prioritario, por lo que el resto de los núcleos de la isla situados sobre la cota 300 se suministrarán con agua subterránea. Se deberán crear los instrumentos necesarios para que se pueda acceder a fuentes propias de suministro de tal modo que la disponibilidad de agua para el abastecimiento doméstico no dependa de la situación del mercado. Por otra parte, hasta que el volumen de agua reutilizable sea el suficiente para satisfacer la demanda agraria, esta se suministrará también con agua subterránea si no se dispone de agua superficial. El Consejo Insular de Aguas de Gran Canaria velará para que se cumpla el destino del uso autorizado en cada captación.

El coste ambiental de estas opciones es el fuerte crecimiento del consumo de energía que requiere, que si bien el precio actual del petróleo es tolerable, puede no suceder así en el futuro, , se han de desarrollar todas las medidas posibles para que el coste energético no sea un limitante en el futuro uso del agua en la isla, impulsando para ello el uso de energías alternativas. Cobra así mayor importancia la consecución de la máxima eficiencia en la obtención, distribución, uso y recuperación del agua puesto que lo que se pretende es un uso sostenible de este recurso escaso como es el agua en la isla.