RECURSOS NO NATURALES
La diferencia entre los recursos naturales renovables (58 hm3) y los 147,5 hm3 que son necesarios para satisfacer el consumo actual es de 89,5 hm3. Hasta 1.970 esa diferencia, que entonces era mayor, se salvó usando las reservas de agua subterránea. La cada vez menor disponibilidad de agua y el aumento de la salinidad, que la hacía a veces no apta para el consumo humano, fue imponiendo la necesidad de recurrir cada vez más a la desalación de agua de mar.

La primera planta se instaló para el abastecimiento de Las Palmas de Gran Canaria, en 1.970, con una capacidad de producción de 18.000 m3 diarios. Desde esa fecha y hasta el Plan hidrológico de Gran Canaria (1995), la capacidad de producción de las plantas de Las Palmas de Gran Canaria se elevó a 54.000 m3/día sin contar precisamente esa primera planta ya obsoleta. Hay que señalar que la capacidad instalada no indica necesariamente que se produzca ese valor ya que toda planta tiene un coeficiente de utilización en función de las paradas obligatorias para mantenimiento y revisión. Además de estas desaladoras de agua de mar, están instaladas por la iniciativa privada desaladoras de agua salobre.

La existencia de la primera depuradora de Las Palmas de Gran Canaria (Barranco Seco I, instalada en el año 1970) supuso la primera experiencia de reutilización de agua depurada para la agricultura, la cual no estuvo exenta de problemas derivados de la salinidad. Hoy día esta experiencia se ha ido extendiendo al resto de la isla.

La falta de capacidad económica y técnica de los Ayuntamientos para poner en funcionamiento y mantener las plantas depuradoras hizo que desde el conocimiento de los trabajos de planificación se propusiera la creación del Consorcio Insular de Aprovechamiento de Aguas Depuradas, con el fin de que las aguas residuales recogidas en las redes de saneamiento sean tratadas evitando así la contaminación de cauces y costas y del acuífero, así como la reutilización del agua de la mayor parte de las depuradoras que gestiona.
RECURSOS TOTALES


Es obvio que las aguas desalinizadas de agua de mar, consideradas como recurso, no son cuantificables. Ahora bien, es conocido que en determinadas captaciones se ha producido un empeoramiento de la calidad del agua extraída, no sólo por el aumento de la salinidad total sino además por el incremento del contenido en cloro. Esto permite distinguir dos clases de aguas salobres: una sería aquella que ha adquirido dicha salinidad por su permanencia en el acuífero, y otra la que la adquiere, además, por mezcla con el agua del mar. Esta mezcla es la que hace incrementar significativamente el contenido en cloro del agua extraída. Dado que este fenómeno implica una introducción del agua del mar dentro de la captación por ascenso de la interfase (intrusión marina) y que este hecho no es puntual sino que abarca una zona donde hay derechos de terceros, y supone una contaminación irreversible del acuífero, debe de ser evitado, por lo que únicamente cabe considerar como recursos utilizables aquellas aguas salobres donde este fenómeno no se presenta. No obstante estas aguas están incluidas en el total de recursos subterráneos.
El volumen total de aguas depuradas será, como máximo, el volumen anual suministrado al consumo urbano, turístico e industrial. Pero esta cifra, no es alcanzable en la realidad, debido a las distintas pérdidas existentes, tanto en el suministro, como en el propio uso, en las redes de saneamiento y en el proceso de depuración. Por este motivo, parece razonable considerar que el volumen total de los recursos aprovechables sea el 50% del enviado a la distribución urbana.
RECURSOS APROVECHADOS


La capacidad actual de las plantas desaladoras del agua de mar es de 138.000 m3/día, con una producción real de 34 hm3, que suponen un factor de utilización del 68%. Además, la aportación al uso de 29 hm3 significa el 56% de los consumos urbanos, turísticos e industriales.

Por otro lado, es notoria la escasez de agua en la isla, por lo que también será de aplicación la disposición contenida en el Artículo 91.1 de la citada Ley, por el que se "impondrá a los usos de esparcimiento, turístico e industrial la utilizaci&n de agua de producción industrial".

Asimismo, hay que hacer referencia a la necesidad de obtener una máxima eficiencia en el uso de las plantas desaladoras de agua de mar construidas con capital público o que utilicen tarifas aprobadas por la Administración , ya que su utilización adecuada es la que permite el que no se use aguas de otra procedencia, preferidas por su menor coste. De hecho, para poderse utilizar (reutilizar) es necesario que exista la conexión de las redes de depuradoras con las localizaciones del consumo y que además la calidad del agua depurada sea adecuada.


Tabla 1.- Estaciones depuradoras

Tabla 2.- Desaladoras de agua de mar

Tabla 3.- Desaladoras de agua salobre


Figura 1.- Estaciones Depuradoras

Figura 2.- Desaladoras de agua de mar

Figura 3.- Desaladoras de agua salobre
ACTUACIONES


De lo expuesto anteriormente cabe concluir como acciones a realizar las siguientes:


• Arbitrar medidas transitorias que conduzcan progresivamente a la exclusiva utilización de aguas desaladas de mar para los usos de esparcimiento y turístico, en cumplimiento del Artículo 91 de la Ley de Aguas.

• Fomentar y potenciar la ejecución de acometidas domiciliarias a la red de saneamiento. En este sentido, deberá prohibirse la existencia de fosas sépticas en aquellos casos en que exista la posibilidad de conectar con una red de saneamiento y elaborar un Plan de Control de las existentes.


• Condicionar la instalación de plantas desaladoras de aguas salobres, en las áreas bajas, en aquellas captaciones que no presenten variación significativa en el contenido de cloruro, ni históricamente, ni en la actualidad después de un ensayo de bombeo prolongado.

• Continuar con la instalación de redes de reutilización y depósitos de almacenamiento de las aguas residuales en aquellas depuradoras que no han entrado en la fase de reutilización de sus aguas, teniendo en cuenta la calidad química del agua de salida, llegando en caso necesario a la expropiación de depósitos notoriamente infrautilizados, en aplicación del Artículo 94 de la Ley de Aguas.

• Eliminar los vertidos de sustancias o productos que dificulten la depuración o reutilización de las aguas a las redes de saneamiento, mediante una intervención directa en su detección y eliminación.