RIADA EN TASARTE

INFORME ACERCA DE LAS LLUVIAS EN TASARTE

T.M. DE LA ALDEA DE SAN NICOLÁS
En relación con las lluvias acaecidas en la tarde noche del día 21 de diciembre de 2009, en la zona de Tasarte y que provocaron graves incidentes en el barrio del Palillo, en el término municipal de La Aldea de San Nicolás, se informa lo siguiente:

La cabecera del barranco de Tasarte, esta compuesto de un abanico de aproximadamente 10 afluentes: Cañada del Pilón, Barranquillo del Arco, de La Cañada , de El Palillo, de La Fuente , de Los Barranquillos, de Cañada de los Lomitos, de Cañada de la Breñita, Barranquillo de la Palmita y el barranco de El Ca&ndilte;adón (Cañaón) de Tasarte, que pasa a denominarse Barranquillo Hondo a su paso por el barrio del Palillo. Imagen 1


Imagen 1 .- Situación de los afluentes al barranco de Tasarte. En rojo se refleja la ubicación del Cañadón de Tasarte y Barranquillo Hondo (a su paso por el barrio del Palillo) y en azul el resto de afluentes


En estos 10 Afluentes principales, las aguas discurrieron con poca intensidad y sin provocar deterioros en la morfología del cauce o en las zonas aledañas a los mismos, a excepción del Cañadón de Tasarte y del Barranquillo Hondo, en el que se produjeron modificaciones en el propio cauce y graves daños en las zonas aledañas al mismo en la zona urbanizada, por las aguas que discurrieron por el y por sus arrastres. En la Foto 1 se observan los afluentes al barranco de Tasarte vistos desde la zona conocido como el Blanquizal del Cañadón (cota 1.400 metros ), en los altos del acantilado entre la montaña de Los Hornos y la montaña de Ojeda (Inagua). En la zona central de la foto se observa como corrieron y arrastraron las aguas por el barranco del Cañadón hasta introducirse en el barrio del Palillo en Tasarte y como en el resto de afluentes no se aprecian arrastres de consideración.


Foto 1.- En la zona central de la foto se observa el barranco del Cañadón de Tasarte erosionado, y el resto de barrancos se encuentran prácticamente inalterados.


Viendo la morfología del terreno, se observa que existe una escasa distancia, (inferior a 300 metros ), entre los ejes de los cauces del barranco del Cañadón de Tasarte y los afluentes aledaños (barranquillo de La Palmita y Cañada de la Breñita ). Al no existir daños ni marcas excesivas por arrastres en estos últimos cauces y dado que tienen pendientes similares, se ha de considerar que puede haberse producido una precipitación puntual de gran magnitud sobre la cuenca de este afluente central.

El carácter puntual de la descarga de agua, se confirma también por los datos disponibles de las dos estaciones pluviométricas más cercanas al barranco afectado, una ubicada en el pueblo de Tasarte (estación 109 Tasarte-Pueblo) y otra ubicada en la casa forestal de Ojeda en Inagua (estación 064 Inagua-Forestal). Si bien los datos no han sido contrastados, las lecturas diarias nos indican que en los días 20 y 22 de diciembre cayeron 25 litros por metro cuadrado en la estación de Tasarte-Pueblo y 240 litros por metro cuadrado en Inagua-Forestal. Se ha de indicar que estas dos estaciones distan aproximadamente entre ellas 3 kilómetros en planta, con una diferencia de cotas de 650 metros (Tasarte –Pueblo, cota 320 y 964 en Inagua Forestal) sus lecturas son tomadamente cada 24 horas y que la línea imaginaria que uniría a ambas distaría una media de 300 metros del cauce afectado.

Otro factor a tener en cuenta es la orografía. El perfil longitudinal del terreno, desde el barrio de Tasarte (cota 430), hasta el Blanquizal del Cañadón (cota 1400, en los altos del acantilado entre la montaña de Los Hornos y la montaña de Ojeda (Inagua)), a lo largo del barranco Cañadón de Tasarte, tiene una pendiente media del 42%, con un desnivel de 970 metros en apenas 2.300 metros de longitud. Esto conforma un gran paredón o acantilado sobre el pueblo de Tasarte (Imagen 2) .


Imagen 2.- Perfil longitudinal del terreno, desde Tasarte (cota 430), hasta el Blanquizal del Cañadón (cota 1400)


Del mismo modo las líneas orográficas de este paredón, nos indican la existencia de una hoya en su cabecera, flanqueada en sus extremos por la Montaña de Los Hornos y por la de Ojeda, que podría haber originado una retención del frente nuboso. Precisamente en esta zona cóncava (hoya), nace el barranco de Cañadón de Tasarte (barranquillo Hondo a su paso por el barrio de Tasarte), lo que podría explicar en parte la virulencia de lo acontecido en este cauce y que no se afectara prácticamente a los demás afluentes del barranco de Tasarte ( Imagen 3.- Orografía de la cabecera del Cañadón de Tasarte) .

Por definición, se habla de lluvia de carácter torrencial cuando su intensidad supera la de un litro por minuto. Es decir, que de mantenerse la fuerza del aguacero se llegaría a totalizar 60 litros por metro cuadrado en una hora. Si bien, no tenemos datos de pluviógrafos que nos midan la cantidad de lluvia a lo largo del tiempo y dado que de tenerlos no se ubicarían justo en la cuenca afectada por esta precipitación extrema y localizada, hemos de considerar los datos dados por testigos en la zona y por los diferentes medios que estiman que la duración de la precipitación fue de escasamente 10 minutos y que la precipitación en ese tiempo rondó los 150 litros por metro cuadrado. Si se tomaran estos datos como fidedignos, estaríamos deduciendo que la intensidad de precipitación en una hora superó los 900 litros por metro cuadrado, que sería un valor 11 veces superior a la intensidad media máxima correspondiente a una lluvia de periodo de retorno de 500 años.


Imagen 3.- Orografía de la cabecera del Cañadón de Tasarte


Si bien se entiende, que no deben considerarse estos datos como totalmente fiables y que se necesitaría un análisis exhaustivo que permitiera explicar el fenómeno meteorológico que provocó estas lluvias, se podría estimar que se ha tratado de lluvias con carácter extremadamente torrencial ya que se superarían con demasía el litro por metro cuadrado. Esta denominación de lluvia torrencial viene dada por que la gran cantidad de agua que se descarga, que no puede percolar en el suelo y produce una escorrentía que con gran velocidad hace crecer los caudales repentinamente en los barrancos y por tanto los arrastres de los suelos que atraviesa. En el caso particular que nos ocupa, como consecuencia del efecto combinado entre la torrencialidad de las precipitaciones, la escasa protección vegetal del suelo y las fuertes pendientes, los procesos erosivos han tenido una gran intensidad, provocándose movimientos en masa.

En relación con estos movimientos, se ha de decir que la mayor parte de la mitad suroccidental de la isla, se asienta sobre rellenos de materiales transportados y sobre derrubios de laderas asentados en los valles de los barrancos y al pie de todos los acantilados o paredones. Debido a la intensidad de la precipitación registrada y la existencia de los citados derrubios, se pudo provocar la aparición de una masa fangosa en suspensión acuosa que se propaga como un único cuerpo, sin separación entre sus fases sólida y líquida, en la que la densidad del flujo de avenida es muy superior a la que tendría de tratarse de agua limpia, lo que provoca un aumento en su capacidad erosiva o de arrastre, siendo capaz de trasladar materiales que por su tamaño no hubieran sido arrastrados por aguas limpias o con un contenido de un 20% de sólidos en suspensión. Este fenómeno podría ser asimilable a los conocidos como flujo de derrubios, coladas de piedras o en su término internacional “ debris flow”, y podría volver a ocurrir en otros sitios similares en la isla.

Por otra parte, para poder comprender en su magnitud el fenómeno que nos ocupa y poder compararlo, con las definiciones a las que nos sujeta la legislación de aguas actual (Ley 12/1990, de 26 de julio, de Aguas de Canarias; Decreto 86/2002, de 2 de Julio, de Reglamento de Dominio Público Hidráulico y Decreto 82/1999 de 6 de mayo de las Ordenanzas del Plan Hidrológico de Gran Canaria), se han realizado los cálculos de avenidas considerando la precipitación máxima de las series más extensas disponibles en las estaciones meteorológicas más práximas a la cuenca del cauce y con períodos de retorno de 100 años y 500 años.

El estudio de la avenida con periodo de recurrencia de 100 años sirve de base, junto con otras consideraciones, para la determinación del dominio público del cauce y la avenida de 500 años para la determinación de posibles zonas anegables en las márgenes del cauce anteriormente definido.

De esta forma tenemos, que el caudal de avenida con periodo de recurrencia de 100 años y considerando un 20 % por arrastres es de 14 metros cúbicos por segundo y el de periodo de recurrencia de 500 años y con un 20 % por arrastres es de 18 metros cúbicos por segundo. Al objeto de poder comparar estos datos de caudal con la realidad, se ha realizado el cálculo de la sección necesaria para desaguar la avenida de 500 años anteriormente calculada, y, en este caso, resultaría una sección de 1,70 m 2 . Es decir sería suficiente una sección rectangular de 2 metros de base y 0,85 metros de altura para desaguar la avenida. No obstante lo indicado, y pese a tener secciones de desagüe mayores, las pasarelas de acceso a viviendas en el barrio de Tasarte que cruzaban el Barranquillo Hondo y los cruces de las carreteras principales, pudieron actuar como barreras al paso del agua y sus arrastres. Asimismo se ha de indicar que en el recorrido de las aguas hasta el mar no se apreciaron daños significativos en su recorrido, centrándose los daños materiales, en las zonas urbanizadas a escasa distancia del cauce y en los cruces de carretera con el cauce.

Viendo las Foto 2, 3 y siguientes se puede observar claramente como el fenómeno meteorológico ocurrido, ha desbordado a los cálculos de avenidas referidos anteriormente, creando por la erosión secciones de desagüe muchísimo mayores.


Foto 2.- En un primer plano se observa la sección de desagüe creada por las aguas, y en el fondo el paredón o acantilado cargado de bruma y sobre el que se observa caer agua.


Foto 3.- En un primer plano se observa la sección de desagüe y en el fondo el acantilado cargado de bruma del que cae agua.


Foto 4.- En un primer plano se observa la sección de desagüe aguas abajo de la carretera GC-200


Foto 5.- Barrio del Palillo. Al fondo a la derecha, se observa el lugar donde se ubicaría el cauce propiamente dicho que, pese a tener ancho suficiente, los lodos y piedras tomaron la carretera situada a la izquierda de la imagen


Foto 6.- Las pasarelas de acceso a viviendas en el barrio de Tasarte que cruzaban el Barranquillo Hondo, pudieron haber incrementado en algún momento el caos en la zona, al erigirse como barrera al paso del agua y sus arrastres


En resumen, y a falta de datos que cuantificaran las intensidades de lluvias y de estudios exhaustivos que permitieran explicar el fenómeno meteorológico que provocó las mismas, se podría concluir que la precipitación ocurrida el día 21 de diciembre fue excepcionalmente intensa superando cualquier previsión que se hubiera podido realizar.

Las Palmas de Gran Canaria, 12 de enero de 2.010


Luciano Pazos Martín
José Luis Guerra Marrero

Ingeniero Técnico de Obras Públicas
GERENTE

JEFE DE SECCIÓN RECURSOS III



Como resulta difícil imaginar la violencia que puede llegar a tener el agua con gran contenido en arrastres, se muestran unos videos de ejemplo, que han podido ser grabados en otros lugares del mundo:


• VIDEO 1
• VIDEO 2

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